Tras varias horas con un incesante metrónomo perforando los tímpanos el cuerpo pide algo diferente. Una nueva dinámica siempre es agradecida por los oídos cansados, y es en ese contexto en el que Bohren & Der Club Of Gore brillan más. Ayer estuve varias horas grabando y, para relajarnos, recurrimos a su disco Sunset Mission durante un rato; al llegar a casa lo escuché del tirón de nuevo, prestándole toda mi atención y disfruté aún más. Es un disco lento, pesado, que inmediatamente crea una atmósfera envolvente y cálida pero a la vez opresiva y asfixiante. Podría parecer lo menos indicado para el relax pero con los oídos todavía zumbando por la sesión de grabación el cuerpo me pedía precisamente esto para sentirse bien.
Bohren Und Der Club Of Gore nunca tienen prisa. Su ritmo es pausado, casi arrastrando las notas: ¿para qué correr? El charles marca el tempo de manera sutil y cada golpe es tan espaciado que podría pensarse que suena en momentos al azar y no de manera fija. Sobre esta base el rumor de las escobillas aporta el colchón perfecto para que un teclado etéreo y un saxo fúnebre se deslicen poco a poco por melodías lúgubres y tensas que son todo un bálsamo para los oídos. Nunca me había hecho tanta ilusión escuchar este disco como ayer, justo cuando más necesitaba precisamente eso. No es la primera vez que hablo de ellos pero hoy los recomiendo con un placer renovado; poner Sunset Mission en la penumbra y hundirse en él es una experiencia que todo el mundo debería probar al menos una vez en la vida.








