Esta semana hemos hablado del inicio de la gira de The Wall y uno de los últimos artículos furiosos ha versado sobre Pink Floyd. Así que no había mejor manera de presentar el trabajo de Pablo Lobato que con una caricatura del quinteto británico (sí, quinteto, también está Syd).
Una de las vertientes más singulares de la caricatura es aquella que opta por la simplificación de las líneas. Es el proceso de prescindir de lo superfluo para acentuar lo más destacado y, en este caso, traducirlo a unas figuras limpias, geométricas. Ante una simplicidad aparente, la complejidad está en la precisión: el parecido depende de milímetros, tanto en la posición como en las formas elegidas por el artista. Pablo Lobato no sólo retrata cada uno de sus personajes, si no que consigue capturar su alma.
No se trata de copiar una foto y ponerle narizota. Como él mismo explica en algunos de los comentarios de su recomendadísimo Flickr, estudia los personajes hasta hacérselo suyos… luego ya sólo queda plasmarlo “en cuatro líneas”.




