Mi hermana toca el piano desde que tengo recuerdo. Posiblemente, y aprovechando que Maria también lo toca, algún día quiera aprender a tocar un instrumento que me fascina pero que nunca me llamó la atención en esa época temprana en la que los niños deciden entre querer ser estrellas del rock o cargar con un gigantesco chelo. El piano es un instrumento poderosísimo y evocador, con un amplísimo rango de emociones y muy versátil tanto para componer como para interpretar. De toda las obras para o con piano que conozco y disfruto, posiblemente la de Erik Satie sea la que más me conmueve, puede que porque la lleve escuchando desde pequeño o porque sencillamente me parece una de las cosas más bonitas que he escuchado jamás.
Tras el exótico nombre de origen griego Gymnopédies, Satie compuso tres piezas para piano que en su momento resultaron atípicas por el uso de la armonía. Lo que personalmente quiero destacar de ellas es su solemnidad, cómo la cadencia de cada pieza puede crear un mundo para ella sola en unos pocos minutos. Sobre estas líneas podéis escuchar Gymnopédie Nr.1: lent et douloreux, cuyo nombre no podría ser más descriptivo. Encontraréis muchas grabaciones con un tempo más alto, pero como brilla esta pieza es cuando se interpreta lentamente; tan lentamente, de hecho, que resulta dolorosa.
Satie vivió una vida interesante, desarrollando su obra entre finales del Siglo XIX y comienzos del XX en Francia. Una época convulsa tanto social como culturalmente, en la que especialmente a primeros del Siglo XX comenzaban a asomar las vanguardias como corrientes de peso en la creación artística. Os recomiendo que le echéis un vistazo a su biografía, fue una época muy importante y él jugó su papel en un período de evolución musical como pocos ha habido. Murió con el hígado destruído por el alcoholismo en 1925 con 59 años, y su obra sigue siendo vigente hoy en día.


Saioa 9:53 am on May 6, 2010 Permalink
preciosa, no hay más que decir
Isra 10:06 am on May 6, 2010 Permalink
Creo que, como muchas piezas de tanta carga emotiva, la clave está en el intérprete. Sobre partitura puedo tocarla y hacer variaciones de tempo, tono y nivel dinámico, pero pocas veces puedes escuchar LA interpretación. Al igual que en el jazz, se trata de conocer exhaustivamente la pieza para, de un modo efectista, aumentar si cabe sus virtudes. Y sí, cuanto más lenta (que se apunten a una versión drone funeral doom XD), mejor.
Pablo Tato 11:07 am on May 6, 2010 Permalink
El libro “Memorias de un amnésico” no tiene desperdicio, y este señor es uno de los grandes.
http://libros.fnac.es/a68567/Erik-Satie-Memorias-de-un-amnesico-y-otros-escritos?PID=5&Mn=-1&Ra=-1&To=0&Nu=1&Fr=0
ballener0 11:12 am on May 6, 2010 Permalink
En su biografía de Wikipedia mencionan varios libros suyos que me interesaría leer, si tú recomiendas este entonces no hay discusión que valga. En cuanto vaya a la FNAC lo compro.
Helen 11:13 am on May 6, 2010 Permalink
yo toco Satie, yo he tocado esta gymnopédie nº1, y qué decir, me encanta, no he tocado nada parecido nunca, no consiste en tocar mucho si no en sentirlo…
Bufff me emociona
Adryuu 12:24 pm on May 6, 2010 Permalink
Nunca escuché nada de este señor, tendré que ponerlo cuando esté por casa. En cuanto a piezas de piano sólo decir: Chopin – Fantasie Improptu.
maria 12:43 pm on May 6, 2010 Permalink
Qué preciosidad :_D Escuchar a Satie rápido o sin sentimiento produce epilepsia audiosensible, la que aquí suena me gusta!! Siempre que tengo oportunidad recomiendo: Des pas sur la neige de Debussy… eso es doom y lo demás, tonterías (:
maria 12:43 pm on May 6, 2010 Permalink
Por cierto, Ramon Casa FTW!!!
Josu 2:08 pm on May 6, 2010 Permalink
No lo conocía y me parece increible. Los giros de armonia no parecen estar hechos en esa epoca. Precioso.
Arisa 3:08 pm on May 6, 2010 Permalink
Yo era de las que quería tocar el violín, pero mis padres me decían que eso era muy caro, y me tuve que conformar con la flauta del colegío :__
Me ha llamado la atención eso de “memorias de un amnésico”, ahora mismo no estoy leyendo nada, así que a lo mejor lo compro hasta yo xD
Voy a escuchar el doom ese que dice maria xD
MONI 5:06 pm on May 6, 2010 Permalink
Como dice ballener0, es una pieza muy sencilla, pero la interpretación lo es todo…mejor ponerse en situación y tocarla en una tarde lluviosa…y Debussy, el éxtasis: Clair de Lune, La Catedral sumergida, La niña de los cabellos de lino, Childrens’ Corner…bueno, pues a disfrutar!
Deneb 6:28 pm on May 12, 2010 Permalink
Ya ahora ballener0 dice que la interpretación era todo pero el otro día casi me negaba que existiese una diferencia muy grande entre dos intérpretes con una partitura en mano…
En todo caso, a mí Satie me gusta, pero se me hace repetitivo…
ballener0 6:41 pm on May 12, 2010 Permalink
Cuando tocas al doble de velocidad definitivamente no es lo mismo. Una cosa es algún detalle, otra cosa es tocar a toda hostia xD.
Deneb 6:45 pm on May 12, 2010 Permalink
La velocidad es sólo un detalle (en todo caso, en la partitura pone un “tempo”), pero incluso tacándolo igual de tempo, el resultado puede ser terriblemente distinto. Si no fuese así, no se grabarían tantos discos con lo mismo y no habría círculos de discusiones sobre si tal o cual es mejor intérprete. El intérprete es casi tan importante como el compositor, pero a casi todo el mundo se le olvida…
Furia contra la máquina » Libros que la música me anima a leer 3:08 pm on July 9, 2010 Permalink
[...] de lo que veía y escuchaba me haga tenerle aún más cariño a la música de Satie. Mi hermana disfrutaba mucho tocando sus obras, pero posiblemente le habría sido más sencillo de haber tenido en sus manos Cuadernos de un [...]