Cómo mola la gente que está como las putas cabras. Mola sobre todo cuando monta un grupo como Meshuggah. “TÃo, tienes que probarlos“, “Hey, a tà fijo que te gustan“, “Oye, antes tenÃas más pelo” son cosas que la gente me decÃa al respecto de ellos, y claro, al final uno acaba con los huevos llenos y decide probarlos. En mi caso, cogà el obZen, su último disco, y me lo he metido en vena unas cuantas veces. Necesito más escuchas. MuchÃsimas más.

Mientras escribo esto escucho un proyecto en solitario que tiene su guitarrista Fredrik Thordendal (Fredrik Thordendal’s Special Defects), que veo que tira por el mismo camino que su banda madre: todo se centra en profundizar en una mente carne de psiquiátrico para componer música completamente enferma y experimental. Es más, escuchando obZen y leyendo sus crÃticas, definitivamente si éste es su disco más accesible, entonces estoy motivadÃsimo y acojonado a partes iguales de cara a afrontar la escucha de sus discos anteriores.

Teniendo en cuenta que obZen contiene algunas de las cosas más desquiciantes que he escuchado en mucho tiempo, ha entrado bastante bien. Los pasajes en los que, sencillamente, no entiendes cómo nadie del grupo se entera de lo que hacen los demás me parecen tan jodidamente atractivos que es imposible que no despierten un interés casi enfermizo en sus canciones. Siento como el alcohólico que quiere beberse un mar de Jack Daniels pero sólo tiene un dedal para hacerlo: araña la superficie y la disfruta, pero hasta que acabe la tarea va a necesitar estómago, mucho trabajo y destruÃr muchas neuronas. Asà sea pues. Os dejo con un tema de obZen para que abráis boca, y conforme escuche más cosas de ellos tendréis noticias. Putos suecos.










