Al penetrar en el sórdido Mesón del Surtidor se encontraba uno en un vestíbulo amplio y bajo de techo, rodeado de alfarjes anticuados que recordaban las armaduras de un viejo barco desmantelado. A un lado colgaba un enorme cuadro pintado al óleo, agrietado y desconchado por todos lados, el cual, a la deficiente luz que [...]