Recientemente una noticia ha conmocionado el mundillo de los fabricantes de música: Amaia Montero, “cantante” de la Oreja de Van Gogh, abandonaba el grupo. El resto mantendrá su carrera con otra cantante, supuestamente. Seguro que no soy el único al que le alegró el dÃa esta noticia. Una sonrisa de oreja a oreja (valga la redundancia) invadió mi rostro, y no puedo negar que tuve ganas de descorchar una inexistente botella de champán para celebrar tan maravillosa ocasión.

No obstante, la alegrÃa dio paso a la reflexión: “un momento, pazguato, ¡ahora hay dos frentes abiertos!“. Pues sÃ, no lo dudéis: las posibilidades de que la discográfica vuelva la espalda a la mujer con voz de oveja abortando son mÃnimas, nulas, imposibles. Que van a potenciar su carrera en solitario, o incluso dar un audaz golpe de efecto y ponerla al frente de unos renovados Mecano si es preciso (esta gente es capaz de lo que sea), es un hecho irrevocable. Ojalá, ojalá, ojalá me equivoque.
Por otra parte, los otros tampoco son mancos (aunque oyendo cómo tocan…): todavÃa tenemos a cuatro peligros andantes, dispuestos a coger a la primera pichurri con tirada para poder seguir adelante con el grupo. Sólo espero que sea una muchacha entrada en carnes, el sobrenombre de La Gordeja de Van Gogh es demasiado bueno para despreciarlo. En cualquier caso da igual: sea delgada, regordeta o lo que quiera, siguen siendo un peligro de los gordos.

“Menudo cabrón el tÃo este“, pensarán muchos. Ah, pues puede. Qué se le va a hacer: que les tengo un asco inenarrable no se puede negar. Es lo que pasa cuando alguien vende única y exclusivamente porque su discográfica ha bombardeado a la gente con ellos, por cómo todo el mundo se traga su playback, por no dejarnos en paz cada vez que sacan un disco nuevo. Menos mal que la gente se olvida cuando el último single se agota y hay que esperar al siguiente disco para volver a hablar de su música (entre tanto hemos de soportar toda clase de gilipolleces sobre la vida privada de la pseudo-diva de la cantante), y ahora que de momento la cosa está parada estaremos más tranquilos.
Por muchos años más de tranquilidad.
Y si otros cuantos miles más les siguen, mejor.










