The Mars Volta no es un grupo normal, formado por músicos que no son en absoluto normales y que compone música menos normal aún. Es difÃcil categorizarlos y aún más tratar de medirlos, y aunque uno se atreva a hacerlo se quedará corto: su atrevida e inusual propuesta cosecha éxito en una difÃcil época para algo como ellos, lo que da aún más valor a un grupo que hay que considerar como una de las grandes joyas de la música moderna.
La mayor parte de la “culpa” de esto la tienen los cerebros del monstruo, Cedric Bixler-Zavala y Omar RodrÃguez-López, auténticos animales de escenario, desequilibrados perpetradores de canciones totalmente esquizofrénicas, unos genios, que encabezan con indiscutible liderazgo una banda de otros tantos músicos de un calibre espectacular. Es toda esta maquinaria perfectamente engrasada lo que congregó el viernes pasado a unos miles de personas en La Riviera (sala cada dÃa más infame, por cierto) para dar lugar a un concierto con luces y sombras pero que se ha quedado grabado por siempre en mi mente.
Una de esas sombras se llama sonido, y es una combinación entre la acústica de La Riviera, donde he ido a conciertos que sin duda sonaron mejor, y un serio problema con el volumen de la guitarra de Cedric, que sencillamente arrinconaba el resto de instrumentos (salvo la baterÃa, que merece un apartado para ella solica) en un lugar donde no podÃamos oÃrlos en muchas ocasiones.
Pasando por alto esto y teniendo en cuenta que es algo que conforme avanzaba el concierto fue mejorando bastante, hay que quedarse con las luces, con lo importante, que es el aporte adicional a los discos de estudio, el valor añadido a lo que podemos encontrar en un CD de este grupo. En este caso, el aporte es incalculable: desde el primer minuto, con el final de la intro con la banda sonora de Por un puñado de dólares, hasta el final del concierto con la triunfal Day of the Baphomets tres horas después, nuestros ojos y oÃdos no dieron crédito a lo que ocurrÃa sobre el escenario.
The Mars Volta salieron al escenario dispuestos a todo, los ocho componentes totalmente entregados a un público que, aunque supiéramos a qué nos exponÃamos, no podÃamos esperar en muchos casos la locura que se desató cuando comenzaron a sonar las primeras notas de Roulette Dares (The Haunt Of). A pesar de los problemas de sonido el grupo salió a tope y se mantuvieron asà todo el concierto, sin parar un sólo instante salvo para interpretar Asilos Magdalena (uno de los momentos cumbres de mi noche xD) y Miranda that ghost just isn’t holy anymore en clave acústica.
Teniendo en cuenta la duración de sus canciones y su tendencia a alargarlas con arranques de improvisación absolutamente geniales, tocaron muchas: De-loused in the Comatorium fue el menos visitado, Frances the mute tuvo su presencia, Amputechture recibió su justo tributo y The Bedlam in Goliath fue la estrella de la noche, aunque por duración y demás parece que lo que más sonó fue Amputechture. El setlist original, que finalmente no pudo ser interpretado por completo fue:
Roulette Dares (The Haunt Of) [De-loused in the Comatorium]
Viscera Eyes [Amputechture]
Wax Simulacra [The Bedlam in Goliath]
Goliath [The Bedlam in Goliath]
Ouroboros [The Bedlam in Goliath]
Tetragrammaton [Amputechture]
Agadez [The Bedlam in Goliath]
Cygnus….Vismund Cygnus [Frances the Mute]
Aberinkula [The Bedlam in Goliath]
Drunkship of Lanterns [De-loused in the Comatorium]
Asilos Magdalena [Amputechture]
Miranda That Ghost Just Isn’t Holy Anymore [Frances the Mute]
Ilyena [The Bedlam in Goliath]
Day of the Baphomets [Amputechture]
Y es que no pudieron tocar Ilyena porque en La Riviera siempre tienen mucha prisa por echar al personal y poder ganar más pasta con la fiesta que montarán después o lo que sea, por lo que tras terminar el set acústico Cedric nos comunicó que no podÃan tocar más que otra canción. Teniendo en cuenta que ya llevábamos casi tres horas de concierto habrÃa gente a la que no le importarÃa, pero a mà personalmente me jodió porque me lo estaba pasando tan bien que si hubieran tocado otras tres horas posiblemente no me habrÃa importado.
Es difÃcil que a uno le importe que un grupo hoy en dÃa le eche los huevos a ir sin telonero y marcarse conciertos larguÃsimos, que de espacio a la improvisación, al espectáculo (los bailes de Omar y Cedric eran increÃbles, y eso que aún no he mencionado la clase de desequilibrado que es este último, trayendo a los de seguridad por el camino de la amargura), que en definitiva disfruten tanto del directo que contagien su emoción al público de una forma tan tremenda. Toda la banda estuvo genial a excepción de Thomas Pridgen, el nuevo baterÃa, que es un auténtico genio con su instrumento, un superdotado como hay pocos, pero que al menos esta noche tuvo la sutileza guardada en el fondo de un cajón que no abrió en todo el concierto, y que con su exceso de esfuerzo arruinó algunas partes de varias canciones (la más destacable Drunkship of Lanterns, a mi juicio).
Otro punto negativo que en ningún caso desmerece los momentos de auténtico éxtasis que se pudieron vivir con maravillas como Tetragrammaton, la enormÃsima Goliath (cuya adaptación al directo es magistral), los momentos más psicodélicos con Cygnus, o ese momento de aparente intimidad y tranquilidad en el que toda la sala se unió en una sóla voz para corear Asilos Magdalena. Espectacular.
Como último apunte, comentar que no he visto a dos personas tan drogadas en los dÃas de mi vida. AfirmarÃa con completa rotundidad que entre Cedric y Omar tenÃan más droga en el cuerpo que todos los asistentes al concierto…a lo largo de la última semana. Sus movimientos, su comportamiento, todo hacÃa ver que estaban en un estado que no puede ser inducido por sustancias mÃnimamente legales. El caso es que un conocido me ha comentado que habló con ellos un rato a la salida del concierto y me dijo que estaban absolutamente normales, bien tranquilos, lo cual serÃa una confirmación de que dejaron de meterse cuando murió su compañero Ward de sobredosis. Me sigue pareciendo increÃble que no se metan, sobre todo recordando el momento de Cedric con la caja de cartón en la cabeza xDDDDDD.
En definitiva, un concierto totalmente memorable, que les confirma como lo que ya eran: un grupo puntero destinado a ser recordado, o que al menos lo merece mucho más que otros tantos. Cada disco suyo es una aventura increÃble, y sus conciertos son algo que trasciende los lÃmites de un directo sobresaliente. La sociedad Bixler-Zavala/RodrÃguez-López es una de las mejores cosas que le han ocurrido al mundo de la música en mucho tiempo, y sólo se les puede pedir una cosa: que vuelvan pronto, por favor, son imprescindibles.



















