Posts con el tag: 'Shadow of the Colossus'


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Divagaciones acerca de los videojuegos…

No sé a cuento de qué esta mañana he empezado a recordar el Half Life. Qué gran juego, qué derroche de calidad y maestría a la hora de coger un motor relativamente viejo y aprovecharlo para dar lugar al magnífico universo que era Black Mesa y al inefable Gordon Freeman. El caso es que si hay algo que no puedo alabar de ese juego, es la música. No porque no me gustara, es que sencillamente, jugué todo el juego (y su sucesor) sin ella. Empezaba sin música y me pareció tan absorbente que cuando empezó a sonar, ya avanzado el juego, desactivé la banda sonora desde la opción de menú, y yo creo que es el único juego en el que he hecho esto alguna vez.

Half Life 2
Honradamente, estar en el pueblo abandonado de Half Life 2 con música es un sacrilegio: nunca he pasado tanto miedo en un videojuego y el secreto era poder oír los gritos horrorosos de los enemigos, sus silbidos malignos, sus tripas derramarse cuando los partías en dos con un disco giratorio…:-P

Habitualmente la música dentro de los videojuegos se utiliza como mera ambientación. Esto hace que muchas veces se deje de lado un poco, y la banda sonora no sea demasiado cuidada cuando seguramente habría contribuído mucho a una mejor experiencia de juego. Otras veces sencillamente nos deja indiferente, aunque se ve que ha habido empeño en hacer algo más que un acompañamiento. Otras veces somos incapaces de concebir el juego sin la música que suele tener (Super Mario es sin duda uno de los mejores ejemplos que podría poner).

Super Mario Bros
Sólo con ver este dibujillo promocional ya me viene a la cabeza la maldita melodía del Super Mario xD.

Finalmente, hay veces, las menos, en las cuales la música se ha entrelazado de tal forma con la jugabilidad que llega un punto en el que ni somos capaces de concebir el juego sin su banda sonora ni nos meteríamos en el juego la mitad de lo que lo hacemos gracias a su banda sonora. Grandes ejemplos de ello son Shadow of the Colossus (espectaculares las fases de lucha con los colosos, con la música introduciendo tétricamente a colosos como el pájaro del lago, y teniendo increíbles crescendos cuando la lucha con los gigantes está en su fase más épica), o The Legend of Zelda: Ocarina of Time (donde las melodías se nos graban a fuego en los oídos, cada personaje se identifica a la perfección con su tema asociado o, sencillamente, los efectos sonoros, tan musicales, dan pistas acerca de lo acertada o no que ha sido una acción del personaje).

Shadow of the Colossus
Este tipo de escenas pierde su grandiosidad si no hay un tema musical adecuado para hacer que servidor se acojone por la situación.

Hace ya tiempo hablé precisamente de varios de estos juegos y de sus correspondientes bandas sonoras, pero hoy he recordado cómo en el Half Life no ponía música nunca jamás, y cómo contrasta esa actitud con la de no entender determinados juegos sin su música. Supongo que para cada caso el nivel de inmersión requerirá de una cosa u otra, claro, pero igual que con el Quake 2 me ponía CD’s para escuchar mientras destripaba a los malos malosos, en el Half Life sigo disfrutando de un silencio absoluto para coser a granadazos a los marines y en el Shadow of the Colossus se me ponen los pelos de punta cada vez que una heróica tonada me acompaña en mi escalada por el lomo de un coloso de 40 metros de alto.

Quake 2
Sí, puedo contar las gotas de sangre del malo porque, a fín de cuentas, son píxeles cutrísimos. ¿Y qué? Hace 10 años matar gente escuchando el Antichrist Superstar era tremebundo.

Y es que los videojuegos, por suerte, son algo más que unos cuantos píxeles moviéndose

Kow Otani - Shadow of the Colossus: Roar of the Earth

Portada

Compositor: Kow Otani Japón
Disco: Shadow of the Colossus: Roar of the Earth
Año: 2005
Estilo: BSO de videojuego
Web: Kow Otani en Wikipedia

Bienvenidos a la Tierra Prohibida

En una época en la que las bandas sonoras de los videojuegos han sido relevadas a ambientar una experiencia que busca estar más cerca del cine que del propio videojuego, son raras las ocasiones en las que el nombre de un compositor brille con fuerza propia y que aquello que ha creado juegue un papel importante en el propio juego. Sin duda Kow Otani estuvo acertado en esta ocasión, puesto que Shadow of the Colossus no tiene sentido sin su banda sonora y viceversa.

Coloso

Shadow of the Colossus es una historia de amor, de soledad y de valor. Wander (el nombre no es casual) es un viajero cuya amada, Mono (esperemos que su nombre sí sea casual), ha sido sacrificada por un rito ancestral y él acude a los dioses de una antigua tierra donde se le podrá devolver la vida a Mono. No obstante, el paso previo es derrotar a los colosos que pueblan esta vasta tierra. El sentido de culpa que nos traerá abatir a estos seres, dioses de una tierra solitaria, no es casual, puesto que sin habernos hecho nada deben morir por el hecho de que la persona amada pueda volver a la vida.

Los viajes por esta tierra prohibida, ancestral y aparentemente dormida, están marcados por la soledad, una soledad absoluta en la que Wander y Agro, su montura, se encuentran con algunas rapaces y salamandras, y los temibles y casi siempre fieles a su nombre colosos. La banda sonora es inexistente en este punto, y la sensación de soledad que se apodera de nosotros cuando deambulamos por desfiladeros, playas, lagos, bosques y llanuras es tal que cada vez que la música comienza a sonar un estado mezcla de alivio y temor se hace presente en nosotros: hay un coloso, y por lo tanto una batalla cerca.

Aquí es donde la música se apodera completamente del juego, el momento clave en el que la experiencia cobra completo sentido: la banda sonora se dispara, primero vacilante, luego in crescendo, y conforme la batalla crece en virulencia la música crece en intensidad, y es en ese momento en el que Wander y tú sois una sóla persona, ese momento en el que el juego ha cumplido de verdad su fin. Y es que hacer música para un videojuego no debe ser únicamente dar ambiente, sino que se puede convertir igualmente en protagonista y enriquecer la experiencia de juego hasta límites insospechables, y conseguir lo que pocos juegos, una selecta minoría entre los que se incluye esta joya de Team ICO, han conseguido: que escuchar su banda sonora nos haga volver a esos momentos de disfrute sin igual, de auténtico éxtasis videojueguil en los que nos veíamos obligados a seguir jugando por una sobredosis de endorfinas como nunca tuvimos.

Coloso

La perfección con la que Kow Otani ha reflejado todo esto en una extensa banda sonora es digna de elogio y admiración, y sienta un estándar altísimo en el mundo del videojuego. La excelente composición, la intensidad de las interpretaciones, y sobre todo la capacidad de transmitir sensaciones para transformar música, imágenes, movimiento y adrenalina en momentos absolutamente memorables son los rasgos característicos de una obra que todo el mundo debería probar: tanto por lo atípico del concepto del juego como por la experiencia que supone enfrentarse al coloso desconocido y amenazante, rey de tierras desconocidas y rugiente promesa de resurrección. Si hay una razón para comprar una PlayStation 2 esa razón es Shadow of the Colossus, la misma razón por la que hay que alabar al maestro Kow Otani.


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