
Compositor: Kow Otani ![]()
Disco: Shadow of the Colossus: Roar of the Earth
Año: 2005
Estilo: BSO de videojuego
Web: Kow Otani en Wikipedia
En una época en la que las bandas sonoras de los videojuegos han sido relevadas a ambientar una experiencia que busca estar más cerca del cine que del propio videojuego, son raras las ocasiones en las que el nombre de un compositor brille con fuerza propia y que aquello que ha creado juegue un papel importante en el propio juego. Sin duda Kow Otani estuvo acertado en esta ocasión, puesto que Shadow of the Colossus no tiene sentido sin su banda sonora y viceversa.

Shadow of the Colossus es una historia de amor, de soledad y de valor. Wander (el nombre no es casual) es un viajero cuya amada, Mono (esperemos que su nombre sà sea casual), ha sido sacrificada por un rito ancestral y él acude a los dioses de una antigua tierra donde se le podrá devolver la vida a Mono. No obstante, el paso previo es derrotar a los colosos que pueblan esta vasta tierra. El sentido de culpa que nos traerá abatir a estos seres, dioses de una tierra solitaria, no es casual, puesto que sin habernos hecho nada deben morir por el hecho de que la persona amada pueda volver a la vida.
Los viajes por esta tierra prohibida, ancestral y aparentemente dormida, están marcados por la soledad, una soledad absoluta en la que Wander y Agro, su montura, se encuentran con algunas rapaces y salamandras, y los temibles y casi siempre fieles a su nombre colosos. La banda sonora es inexistente en este punto, y la sensación de soledad que se apodera de nosotros cuando deambulamos por desfiladeros, playas, lagos, bosques y llanuras es tal que cada vez que la música comienza a sonar un estado mezcla de alivio y temor se hace presente en nosotros: hay un coloso, y por lo tanto una batalla cerca.
Aquà es donde la música se apodera completamente del juego, el momento clave en el que la experiencia cobra completo sentido: la banda sonora se dispara, primero vacilante, luego in crescendo, y conforme la batalla crece en virulencia la música crece en intensidad, y es en ese momento en el que Wander y tú sois una sóla persona, ese momento en el que el juego ha cumplido de verdad su fin. Y es que hacer música para un videojuego no debe ser únicamente dar ambiente, sino que se puede convertir igualmente en protagonista y enriquecer la experiencia de juego hasta lÃmites insospechables, y conseguir lo que pocos juegos, una selecta minorÃa entre los que se incluye esta joya de Team ICO, han conseguido: que escuchar su banda sonora nos haga volver a esos momentos de disfrute sin igual, de auténtico éxtasis videojueguil en los que nos veÃamos obligados a seguir jugando por una sobredosis de endorfinas como nunca tuvimos.

La perfección con la que Kow Otani ha reflejado todo esto en una extensa banda sonora es digna de elogio y admiración, y sienta un estándar altÃsimo en el mundo del videojuego. La excelente composición, la intensidad de las interpretaciones, y sobre todo la capacidad de transmitir sensaciones para transformar música, imágenes, movimiento y adrenalina en momentos absolutamente memorables son los rasgos caracterÃsticos de una obra que todo el mundo deberÃa probar: tanto por lo atÃpico del concepto del juego como por la experiencia que supone enfrentarse al coloso desconocido y amenazante, rey de tierras desconocidas y rugiente promesa de resurrección. Si hay una razón para comprar una PlayStation 2 esa razón es Shadow of the Colossus, la misma razón por la que hay que alabar al maestro Kow Otani.










