
Grupo: Opeth ![]()
Disco: Watershed
Año: 2008
Estilo: ahora sà que sÃ, Opeth Metal
Web: Opeth
Cada cierto tiempo aparece un disco rompedor, original, que marca la tendencia a seguir y que eleva al artista que lo firma al pedestal de los grandes. A veces es alguien reciente, relativamente desconocido que que aparece por sorpresa con algo distinto. Otras veces es un artista que, en cierto modo, “renace” tras una época poco inspirada, saliendo de una crisis creativa con renovadas fuerzas.
El caso menos frecuente es el de aquellos que, disco tras disco, van creciendo y madurando musicalmente, curtiéndose en el estudio y en directo y culminando esta ascensión con una obra espectacular. Watershed se enmarca en este último grupo, con la excepción de que dudo que esta sea la obra cumbre de Opeth: yo ya no creo que tengan techo alguno, porque cuando parece que ya está todo inventado ellos se tienen que sacar algo de la manga. Si habitualmente se dice “este disco es un paso adelante para nosotros”, yo creo que esta vez el disco no es un paso, son cinco o seis.

Watershed es un disco valiente, variado, agresivo, complejo, melódico, conceptual, mimado hasta el extremo y calculado hasta la última de sus consecuencias. Sabiendo que estaba en el punto de mira por ver qué ocurrÃa con el grupo ahora que estaban con baterÃa y guitarrista nuevos (y sabiendo la altÃsima consideración que los fans profesaban hacia Martin Lopez y Peter Lindgren, yo mismo entre ellos), Akerfeldt se ha sacado de la manga el bofetón definitivo en la cara del incrédulo. No ha reparado en excesos y atrevimiento, y el resultado es una épica obra de 55 minutos donde se da cabida a todos los elementos clásicos del grupo: todos sus rasgos caracterÃsticos, sus atmósferas oscuras, sus influencias setenteras (esta vez llevadas al extremo), y sobre todo un aperturismo a la experimentación que pocos grupos consolidados hoy en dÃa parecen dispuestos a asumir.

La continuación de Ghost Reveries es una reivindicación del rock progresivo adaptando estructuras y sonidos al carácter tÃpico de Opeth, dando lugar a siete temas en los que tan pronto encontramos cortes acústicos como la apertura Coil (con la novedad de voces femeninas a cargo de Nathalie Lorichs), canciones salvajes como Heir Apparent y estructuras complejas e inquietantes como Hessian Peel. No hay lÃmites musicales ni encasillamientos en una etiqueta en concreto, y asà a un tema extremadamente experimental como The Lotus Eater le sigue una emotiva y oscura canción como Burden. El cierre del disco corre a cargo de una desconcertante Hex Omega, muy distinta a lo que estamos acostumbrados a escuchar a este grupo, al igual que Porcelain Heart.

En lo estrictamente musical el disco es, como de costumbre, sobresaliente: destacan especialmente Per Wiberg al teclado y Martin Axenrot a la baterÃa. El primero porque ahora que está suelto está influyendo seriamente en las composiciones y se nota y me gusta. El segundo porque el mero hecho de haber sustituÃdo a Martin Lopez era una losa terrible sobre cualquiera y él no sólo lo ha llevado bien sino que además ha cumplido con creces, aplicando su técnica más tirando al death pero adaptándola a la perfección a lo que Opeth hace. Por su parte Martin Mendez sigue dando el toque más jazzero al bajo y de Fredrik Akkesson no es fácil decir mucho, porque se ve cuándo toca él y cuándo no, pero aquà el que manda claramente es Mikael…y no es para menos.
Akerfeldt ha llegado a un punto en el que no puede ser sino centro de la admiración de cualquier músico. No ya por su capacidad técnica y compositiva, es que además su voz mejora disco tras disco (dejar de fumar ayuda, claro). Las voces guturales alcanzan cotas de violencia difÃcilmente vistas en él, y las limpias son absolutamente sobresalientes, sin fisuras. La voz de este hombre es una maravilla, y combinada con su habilidad componiendo le asemeja más a un superhéroe musical que a alguien cualquiera, a pesar de la normalidad con la que lleva su estatus de “estrella” del metal.

Por lo demás, considero que cualquier cosa que diga de este disco va a ser arañar la superficie de algo que hay que escuchar para entender. No creo que este disco sea el indicativo de la música que Opeth ha dejado atrás, sino más bien el de lo que está por venir. Apoyo la experimentación, el echarle huevos e ignorar lo que quieren los fans para hacer lo que al músico le apetezca, y si Opeth terminan grabando discos de polkas jamaicanas lo entenderé como músico que intento ser, me guste o no la polka, sea de donde sea. Es tal vez por eso por lo que este disco me parece algo absolutamente novedoso dentro del género y por lo que pienso que no sólo se ha postulado como uno de los mejores discos del presente año, si no el mejor, sino que además estoy convencido de que marcará las pautas de muchos grupos actuales y futuros. Para mà Watershed ya es un clásico de Opeth en general y de su género en particular. Un género que no existÃa hasta que ellos aparecieran: el inclasificable Opeth Metal, porque no hay otra forma de describirlo.
Escuchadlo y juzgad por vosotros mismos, no hay otra manera.










