Las portadas. Esos trozos de papel que dan la primera impresión cuando compramos un disco. Y todos sabemos que la primera impresión es lo que cuenta. Más que nada porque si no es asÃ, nunca entenderé el fenómeno de Britney Spears. Claro que por esa regla de tres Barbra Streisand jamás en su vida habrÃa vendido un sólo disco. Bah, da igual.
Estaba hablando de las portadas, esa parte de los discos que puede ser, a veces, un arma de destrucción masiva. Lo reconozco, muchas veces el tÃtulo también ayuda, pero es que una combinación de ambos puede ser demoledora. Pongamos por ejemplo al bueno de Paddy Roberts:

Paddy es un tÃo con recursos. Un dÃa se da cuenta de que cuando su perro le despierta por las mañanas a base de lametones se pone cachondo. Su perro, claro. O bueno, lo mismo Paddy también, ya sabemos que hay gente para todo, y si no que le pregunten a Txus el de Mägo de Oz
. Pero dejemos las perversiones sexuales de cada cual dentro de sus armarios, porque yo de lo que quiero hablar es del resultado de esas revelaciones de Ãndole homosexual, que no es otro que el que Paddy se baje a la tienda más cercana a comprarse un micro y se ponga a componer canciones para su perro y demás compañeros de raza de la otra farola. Claro, después hay que grabarlas y, finalmente, sacar el disco. Y todo disco lleva una portada, si no no estarÃamos aquÃ. Hay veces que las cosas inevitables son terribles, desde luego. ¿Quién estará más contento, Paddy o Toby?
Pero no acaba aquà la cosa. Todos sabemos que los rumores corren rápido, y Toby, el perro que lamÃa ojetes de sus congéneres masculinos no por instinto sino por vicio, le comentó a su colega Rufo, otro que también gustaba de morcilla ajena, que si te lo curras te dedican un disco y todo. El problema es que Rufo no sabÃa en la que se metÃa cuando se fue a calentar a la familia Ritchie…

Mala reputación no es lo que yo sacarÃa en limpio de esta portada, la verdad. Que la época de la música disco ha hecho mucho daño psicológico a la gente es algo que está asumido, tal vez demasiado, porque hay cosas que de verdad creo que son merecedoras de indemnizaciones por parte del estado que las permitió. Ahora, hay cosas que ni con pensiones de por vida se pueden permitir. Me parece una afrenta que metan al pobre Rufo en ese infierno, donde unas mujeres dominadoras, que nunca me ha parecido mal, dominan a esos…bueno, digamos que si fueran perros saldrÃan a cenar con Rufo y Toby. ¿Que el single del disco se titula “Where are the men?“? Yo te digo dónde: en una perrera-motel, señora, y todo es culpa suya. Si domina a un tÃo hágalo con un tanga de cuero tachonado y que la palabra mágica sea banana, pero por dios, con esa mariconada rosa maricón intenso no me extrañarÃa que el pobre Rufo vaya sembrando de judÃas todas las farolas por las que pase.
Claro que hay malas reputaciones que sà se pueden limpiar. Si no, que se lo digan a los de The Glitter Band, que con portadas como la que sigue consiguieron no sólo no ser marginados en su barrio, distrito, ciudad y posiblemente paÃs, sino que posteriormente conseguirÃan hasta sacar más discos y todo. Algo duro de creer después de cosas como estas:

La boda entre los dominados y Toby y Rufo podrÃa tener como animadores a estos tipos. Es más, ya me lo estoy imaginando: “Hey! Sois gueis!”. Un ritmo disco, un par de ataques de epilepsia producidos por los efectos de la bola de luces reflejándose en esos trajes (aunque más bien parecen condones de sabores con hombreras), y ya está, la boda soñada por todo julapas recalcitrante. “Ois, José Mari, esos trajes son monÃssimos, más que nuestros tangas”. “¡Ay, tienes una esquirla en el pelo!”. “¡Ay, quÃtamela, quÃtamela!”.
Por suerte, no todos son julapas en este mundo. Siempre tenemos a los tÃos duros de verdad, hombres hechos y derechos, que luchan por la libertad de todos sin ser oprimidos por esos blandengues mariposuelos. Me refiero, claro está, a Manowar:

¿Metal warriors? ¿Battle hymns? ¿En qué clase de batalla se creen que están, en la de los campos del Morcillennor? Juas, las portadas de Joey DeMaio y compañÃa siempre han sido un festival del mal gusto, y sus discos, que habitualmente no pasan de lo penoso a razón de varios “World”, “Warrior”, “Steel”, “Metal” y demás palabros épicos por canción, siempre tenÃan un buen escaparate. No obstante, nunca es demasiado, o al menos eso pensaban cuando decidieron darse un baño de aceite como si fueran C3-PO y se pusieran esos modelitos que causarÃan furia en el rodaje de Conan el Bárbaro, pero claro, que a estas alturas de la vida de cualquier persona, lo que causan es pánico, pánico por nuestros anos.
Vigilad vuestras espaldas. Las portadas amenazan vuestros cacas. Y no digamos ya los que las habitan.








