Pues sí, porque ya tengo cabecera nueva. Después de ilustres cabeceras hechas por un servidor, dando rienda suelta a mi enferma imaginación y a mis patéticas habilidades con el Fireworks, he llegado a la conclusión de que es mejor que las cabeceras sean obras de arte hechas por artistas de verdad. Aunque sean pobres.

Pues sí, hoy el protagonista es pobяeaяtistа, un desalmado creador de las perversiones más divertidas, viles y perturbadas que os podáis hacer a la idea. Su mente enferma no sólo es capaz de dar a luz esperpentos de dimensiones bíblicas enmarcados en una web con un fondo de pacotilla, no: además busca ante todo la incomodidad del ser humano a través de toda forma de expresión posible salvo la fecal (de momento). Sampler humano, personajillo curioso al frente de un grupo repollero sin razón clara de existencia más allá de la locura, y en general, artista. A esto, se debe añadir desgraciado, desahuciado, chustero, músico para su desgracia y para la de los demás, despojo de la sociedad en general. Coño, que me mola la cabecera que has hecho y no sé cómo ponerte verde por ello.

Pues eso, que jubilo la anterior barbaridad (aunque molaba, sí o no, ¿eh?, sí o no, ¿eh?, sí o no, ¿eh?), y la cambio por una nueva barbaridad, que mola igualmente sin necesidad del si-o-no-¿eh?. Espero que mis intentos por hacer aún más estético este blog (si es que era eso posible después de hacer aflorar lo mejor de mi instinto de diseñador) sean apreciados adecuadamente. Y si no, que os den por donde amargan los pepinos y le echáis la bronca al pintamonas mencionado arriba. Por cierto, visitantes habituales: si no véis la cabecera nueva arriba del todo no es que seáis tontos, es que debéis actualizar pulsando CTRL+F5 porque el navegador tendrá guardada la cabecera viejuna en la caché.
Y ahora, un réquiem por las cabeceras que fueron y ya no serán. En el caso de las correspondientes al concurso de la semana (ains, qué recuerdos), si dejáis el ratón encima aparecerá la canción a la que se refería la cabecera.



















La pena es que faltan dos o tres, no estoy muy seguro, de las primeras ediciones. Una pena, pero no fuí lo suficientemente previsor y me las pulí haciendo la siguiente hasta que decidí, con bastante buen tino por cierto (camarero, otra ración de modestia, que nos hemos quedado sin ella por aquí arriba), guardarlas para un post que terminaría siendo este. Espero que el recopilarlas y el presentar en exclusiva el nuevo diseño me exonere de tan penoso descuido.
Un saludo a todos y recordad que podéis opinar de la nueva cabecera que, en mi opinión, es una soberana mierda. A ver si la cambio mañana o qué.










