Poco me esperaba de In Flames en este concierto, al que acudà por razones diversas y del que finalmente salà contento por haber visto a los espectaculares Gojira y por haber disfrutado bastante de In Flames, que hicieron de las suyas con un setlist variado. Por su parte, Sonic Syndicate se me antojaron planos, sencillos y bastante trillados, con una fórmula repetitiva (voz emocore da réplica a voz metalcore y viceversa) y una estética que ni me va ni me viene. Al menos fueron los primeros y eso aseguraba que no estarÃan demasiado rato, por suerte.

Me sorprendió sobre todo la baja edad de la gente que asistió a la sala (raro era el que pasaba de los 25 años yo creo, y si me apuráis, de los 20), porque me esperaba a más ‘viejuno’ entre los asistentes por eso de que In Flames llevan ya la pila de años, pero nada, se ve que mientras los fans más antiguos se ven desencantados con el nuevo material y con los setlist de las giras, los nuevos fans que los conocen con sus últimos discos ocupan su sitio y, ciertamente, son mayorÃa.

Tras Sonic Syndicate, que ya digo, coñazo, salieron a escena Gojira, y esto fue lo mejor de la noche para mÃ: 45 minutos de death metal bastardo, con tintes thrasheros y con una baterÃa en modo demolición activado. Unos animales, eso es lo que son estos franceses, y me encantaron. Su propuesta, cercana a Meshuggah pero obviando la esquizofrenia compositiva en pos de temas más directos y agresivos, tuvo la peor acogida de todos los grupos que tocaron esa noche, a pesar de ser, en mi opinión, los más innovadores del cartel y sin duda el grupo a tener más en cuenta. En fÃn, para eso están los gustos.

Los supervivientes de la actuación de Gojira (fue tan brutal que temà durante todo el concierto que la gente de las primeras filas acabara por salir volando hacia el fondo de la sala xD) tuvimos que esperar relativamente poco para que unos conservadores In Flames salieran a escena. Conservadores porque realmente no necesitan currárselo mucho para dar un buen concierto con el público entregado que tienen, asà lo saben y asà actuan: un poco desganados pero igualmente divirtiéndose.

Abrieron con The chosen pessimist, un tema que destacó en A sense of purpose más por su longitud que por otra cosa, y que fue una buena introducción para un concierto que subirÃa rápidamente de intensidad mientras se desgranaban temas de su último disco y algunos pocos clásicos como Pinball Map, Colony e incluso The Jester Race, temas que eran bastante poco coreados por un público más centrado en sus últimos trabajos. Aún asà con temas como Satellites and astronauts (una sorpresa para mÃ) sacaron gran nivel y tuvieron a la gente bastante contenta.

En total tocaron una hora y cuarenta minutos, coronando el concierto con Take this life, una de mis canciones favoritas del grupo (en mi opinión Come clarity es un gran disco) y que podrÃa haber sido mejor de no ser por un sonido bastante deficiente: Razzmatazz no se caracteriza por tener gran sonido. El resumen del concierto es que fue correcto, pero se echó de menos un poco más de temas algo más viejos y, la verdad, de tener que elegir a alguien de esa noche para volver a ver un concierto suyo, me quedo con Gojira pero de calle.