Banda: Roger Waters
Género: rock
Web: Roger Waters
Lugar: Palau St. Jordi (Barcelona)
Precio: 40€ entrada general
Fecha: 21.04.2007
En mi visita a la Ciudad Condal hay muchas cosas impresionantes. Impresionante es que no me haya costado un duro ni el viaje ni la entrada gracias a los fantásticos regalos de Reyes y mi cumpleaños (gracias, oh todopoderoso y pudiente hermano). Impresionante es que la vida nocturna de la ciudad no haya podido conmigo debido a la enfermedad con la que llegué a la ciudad. Impresionante es la obsesión con los cadáveres caníbales de mi anfitrión, cuya pobre madre tiene ganado el cielo por aguantarle…y nosotros también xD. Pero lo más impresionante de todo, dejando aparte la animalada de fin de semana que ha supuesto para servidor el desplazamiento a BCN, ha sido el conciertazo que ha dado Rogelio Aguas, Roger Waters, Mr. Waters, Rogelio, como lo queráis llamar. IM-PEZÓN-ANTE.

Cuando llegué a la cola en el Palau no había demasiada gente (mi colega Albert, que fue quien me acogió y quien me vendió el bajo, por cierto, me dijo que en el concierto de Maiden hubo una cola enorme desde primeras horas), pero ya estaba la cosa movidita, y era eso de las 5 y media, así que bueno, todo bastante bien para el pedazo de lleno que tuvo el Palau aquella noche. No había un hueco libre, vaya.
Aunque nos hicieran entrar más de una hora y media antes de que empezara el concierto, aunque estuve solo desde que entramos, aunque me doliera la cabeza ligeramente…la espera se me podría haber hecho peor, pero por suerte había ambientillo en el lugar y no se hizo tan horroroso el tema…así que cuando por fin comenzó todo, no había cansancio ni nada, sólo ganas de presenciar un evento sin igual. Y vaya si lo presenciamos.

Cerca de las nueve y media la misteriosa proyección de un viejo transistor con un vaso de whisky y un cigarro al lado que llevaba fija desde que entramos comenzó a animarse. Las luces se atenuaron un poco y el cigarro de la proyección comenzó a humear. No recuerdo todas las canciones que fueron sonando mientras una mano que de vez en cuando entraba al encuadre a rellenar el vaso o a apurar el cigarro cambiaba el dial, pero entre otras pudimos escuchar Hound Dog de Elvis o My funny Valentine (me encanta, menudo temón
)…y al final, luces apagadas del todo, chispazos y toma ya: In the flesh abre el concierto, entrada espectacular de la banda, sonido perfecto desde el principio…y el público extasiado, claro.
No voy a comentar canción por canción, así que a los que les interese el setist completo del concierto fue:
Primera parte
In the flesh?
Mother
Set the controls for the heart of the Sun
Shine on you crazy diamond (reducida)
Have a cigar
Wish you were here
Southampton Dock
The Fletcher memorial home
Perfect sense (partes I y II)
Leaving Beirut
Sheep
Segunda parte: Dark Side of the Moon (babas por todas partes)
Bises:
The happiest days of our lives
Another brick in the wall Part. II
Vera
Bring the boys back home
Comfortably numb
Así echando cuentas a lo tonto me salen 26 canciones, y una duración que, con los 15 minutillos de intermedio entre la primera y segunda parte, hizo que el concierto durara de nueve y media a doce y veinte de la noche. Tooooooooma ya. Todavía estoy cansado y todo, y eso que luego salimos un ratito por ahí para celebrarlo. Sí. Un ratito xDDD.
En general, qué decir del concierto. Espectacular el saber hacer de una banda que se ve compenetradísima, once personas que despliegan un espectáculo musical buenísimo (de lo visual hablaremos, que también tiene bemoles el asunto). Pocas cosas se ven así, pero es que tanta gente es necesaria para poder reproducir con exactitud algo tan enorme como son algunas de las composiciones de Pink Floyd.
El propio Rogelio (dios, es que soy incapaz de llamarlo de otra manera ya xD) demostró estar a los mandos pasando del bajo a la guitarra como quien no quiere la cosa, y con una voz que, aunque se ha llegado a confirmar en alguna ocasión que usa voces pregrabadas para reforzar algunos coros, estaba muy bien. Tiene un airecilo chulesco pero cae simpático, y eso se agradece con los chuletes. Argh, ya tengo ganas de verle otra vez, será mamón. Y eso que no es que ensombreciera a su banda precisamente, porque menuda banda se trae el amigo. Yo no conocía a uno solo de ellos (en todo caso esperaba conocer a Norbert Stachel, saxofonista que ha colaborado con él anteriormente y al que ya vi en la versión del Dark Side of the Moon de Dream Theater, pero se ve que ya no está con Roger Waters), y aún ando recopilando información, pero joé, vaya pandilla. El único que podría conocer es al encargado de los sintetizadores y demás, que era el hijo de Rogelio. A los demás, mal que me pese, no los conocía
.

Leaving Beirut tuvo una puesta en escena buenísima a cargo del cómic que narraba la historia al tiempo que se cantaba.
El sonido del Palau era magnífico, y entre eso y las pantallas enormes (una para proyectar los vídeos de las canciones y otras dos para que el público más alejado pudiera ver algo mejor) estuvimos alucinando casi 3 horas, durante las cuales gran parte de los asistentes tuvimos una experiencia que, según declaraciones ajenas a la organización de esta web, rozaban no la religiosidad como diría el subnormal del Enrique Iglesias si no más bien el orgasmo simultáneo de larga duración.
Al menos eso estaba sintiendo yo cuando empezaron la tanda de canciones del Wish you were here, porque a mí me llega un señor y se pone a tocar Shine on you crazy diamond y bueno, pero ese señor era el bajista este de pelos canosos y leñe, uno no es de piedra…y seguir con lo que siguió también es de recibo, vaya. Que cuando llegamos a Perfect sense yo ya estaba en las nubes, y entonces….¡ZAS! Descubrimiento del siglo: Leaving Beirut, tema de su carrera en solitario, que me sorprendió por el toque cantautor que se traía mezclado con las atmósferas más propias de Pink Floyd. Me gustó mucho la cosa, tendré que profundizar en la carrera de este hombre.
La primera parte terminaba con Sheep, y claro, cuando el Animals suena es que cerdo lleva. Ya habíamos tenido astronauta, pero es que ahora tocaba, obviamente, el mitiquísimo cerdo:

Muchas y variadas inscripciones, casi todas ellas orientadas políticamente en contra de Bush, Blair, y en general, siendo un fiel reflejo de lo que es el concierto entero: Roger Waters no se corta un pelo haciendo una crítica política de la situación actual, y mira, me gusta bastante cómo lo enfoca. Cada cual tendrá sus gustos claro, y lo mismo a alguien esto le arruinó el concierto, pero no sé, estas cosas se saben de antemano así que cada uno elige. Me quedo con el momento en el que medio pabellón hizo el símbolo del pajarito a Bush cuando apareció en una de las proyecciones, en Us and them, concretamente…porque claro, Us and them tuvo que sonar, teniendo en cuenta que es uno de los puntos álgidos del Dark Side of the Moon, núcleo del concierto y principal razón por la que yo estaba allí. AMO ese disco, me alucinó desde la primera vez que lo escuché, y en directo no defraudaron un pelo.

Durante los 15 minutos de descanso pudimos ver cómo una diminuta luna iba haciéndose cada vez más grande en la pantalla y, alcanzando el tamaño óptimo, el grupo subía de nuevo al escenario para atacar Speak to me. El comienzo del disco es hipnótico a más no poder, y las proyecciones ayudaban mucho en la tarea de idiotizar al personal. Es un disco magnífico, como ya dejé claro hace tiempo, y su interpretación en directo debía ser perfecta o el público subiría al escenario a ajusticiar a los músicos. Por suerte para ellos y para nosotros, claro, todo salió a la prefección, especialmente en los solos de saxo: tengo que averiguar cómo se llama ese mamón, porque se marcó un concierto memorable. Especialmente grabadas a fuego se me quedarán The great gig in the sky y Us and them por su culpa. Money moló porque le cambiaron el ritmillo en alguna parte, aunque hay un grupo llamado CaBBaGe que no la toca mal tampoco…*ejem*.

Pues eso, Dark Side of the Moon perfecto, final apoteósico con el prisma produciendo principios de cáncer a medio Palau, los demás medio ciegos por la pirotecnia y demás lucecitas, y a esta gente no se les ocurre más que irse un par de minutos para hacer el clásico vacile antes de volver con The happiest days of our lives y la más coreada de todo el concierto, obviamente: Another brick in the wall. Espectacular, y es que si bien The Wall no es precisamente mi disco predilecto de la banda, en directo todas sus canciones ganan una barbaridad. Pero una puta barbaridad, ¿eh? Y eso me gustó mucho, ya que esta última parte del concierto se centró en este disco, soltando los últimos himnos que quedaban para la noche, acabando, cómo no, con Comfortably Numb. Servidor todavía está en shock, oiga. Cómo sonaba todo, y el público se olía que era la última, porque estaba mas entregado si cabe que en ninguna otra. Inolvidable, vaya.
Puede que me haya quedado un poco confuso, pero es que estos conciertos son así. Arrastras cosas que no se te olvidarán nunca, pero te los tiras tan embobado que es que llega un momento en el que se te emborronan otras y es difícil recordarlo todo cuando estabas en una nube. Habrá que ir al siguiente, supongo.
¿Quién se apunta?